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Mostrando las entradas de octubre, 2024
  Al final si sale el sol- La despedida llego   Pensé en mil maneras de empezar esta nota y no encontré ninguna correcta. Hace tiempo que no creo, ni juzgo que cosas están “bien” o “mal”, simplemente son y ya. Durante dos semanas me daba miedo volver acá, porque sabia que era terminar de cerrar un ciclo, el cual intente sostener durante mucho tiempo; pero ya no puedo seguir escapando, porque finalmente, te solté. Soltarte, me trajo paz, mucha paz; pero también tristeza, porque vos y yo, bien sabemos que fueron muchos meses de suplica de que te quedes, aunque sea cinco minutos más. Te pedí que no me busques más, y finalmente, lo respetaste; y aunque en el fondo los primeros días, esperaba un mensaje que diga: “perdón, si quiero quedarme”, el pasar de los días me hizo relajarme, me hizo entender todo. Sobre todo, me hizo poder verme, elegirme y darme cuenta de que siempre hubo una excusa que poner antes que arriesgarte por mí. Te solté porque me abracé a mí. ¿Sabes c...
  Todavía mucho y con toda el alma   “Estas tomando buenas decisiones”, me dice mi mamá y yo sonrió con poca fuerza queriendo afirmar lo que ella me dice. Internamente pienso, si supieras lo que me duele, solo me abrazarías y no habría palabras. De todas maneras, mamá me sabe leer; siempre tuvimos el poder de ver a los ojos, que no es lo mismo que mirar. Entonces, en cualquier momento del día, viene y me abraza, y yo, me desplomo. Me desplomo encima de cualquiera que me sostiene un poco en sus brazos, porque siendo sincera, no tengo fuerzas. Adentro mío se siente un vacío, esta todo hueco, inundado y aunque intento convencerme de que esto es lo mejor, como me doles. Es que ya es tarde para volverte a buscar, ya me admitiste tener otro amor y contra eso no hay remate; porque si bien soy franca con mis sentimientos y ahora internamente todo está roto, el tiempo me enseñó a quererme -aunque sea un poquito- para quedarme en los lugares en donde me sepan elegir. Y es que ...
  Fumo una seca para olvidarte   Entonces llegan algunas noches en donde me pongo una careta, me maquillo, me visto para salir y pongo el automático. Toda la noche en búsqueda de complicidad con mis amigas, o mejor dicho, con mis salvavidas. En medio de la noche se me acerca una persona, y yo con tan poca energía levanto la mirada, me declara tener ganas de conocerme y que le llamo mucho la atención. Una sonrisa burlona sale de mí, lo miro y le digo: “ahora no le convengo a nadie, no pierdas el tiempo”. Mi amiga me mira y me dice: “nunca nadie me dijo tantas cosas lindas sobre vos en menos de un minuto como él”, y no quiero sonar engreída, asiento con la cabeza, sonrió y hago una mueca con los hombros y manos como diciendo “bueno”. En el fondo pienso, tal vez sea un tipazo, y yo sé todo lo que soy, pero entiendo, también, que nadie merece conocerme en medio de este duelo. Entre medio de copas, entre medio de secas a esas flores que tantas veces me hacen relajar l...
  Aylén Camila Barat ç abal   Me preguntaron que era la lealtad y pensé en vos. Me preguntaron que era ser compinche y pensé en vos. Me preguntaron cual era mi lugar seguro y pensé en vos. Me preguntaron a donde iba cuando todo iba mal y pensé en vos. Me preguntaron que era ser buena amiga y pensé en vos. Me preguntaron por quien estuvo en las malas y pensé en vos. Me preguntaron que era estar en las buenas y te pensé, en primera fila, aplaudiendo, sonriendo y llorando de emoción por mis logros. Me preguntan por vos y me brillan los ojos, y empiezan a caer lágrimas de emoción y cada una de ellas dice un “gracias”. Aylén es mi amiga hace unos años, nuestra amistad empezó por un pacto, literalmente. Y a partir de ahí, lo que nosotras fuimos construyendo; lo que, para mi hoy, es el significado de la palabra “buena amiga”. Aylén me vio en mis peores momentos y no me dejo sola ni un segundo, se acostó a mi lado cuando hubo que hacerlo, me agarro la mano y me l...