Al final si
sale el sol-
La despedida
llego
Pensé en mil maneras de empezar esta nota y no encontré
ninguna correcta. Hace tiempo que no creo, ni juzgo que cosas están “bien” o
“mal”, simplemente son y ya.
Durante dos semanas me daba miedo volver acá, porque sabia
que era terminar de cerrar un ciclo, el cual intente sostener durante mucho
tiempo; pero ya no puedo seguir escapando, porque finalmente, te solté.
Soltarte, me trajo paz, mucha paz; pero también tristeza,
porque vos y yo, bien sabemos que fueron muchos meses de suplica de que te
quedes, aunque sea cinco minutos más. Te pedí que no me busques más, y finalmente,
lo respetaste; y aunque en el fondo los primeros días, esperaba un mensaje que
diga: “perdón, si quiero quedarme”, el pasar de los días me hizo relajarme, me
hizo entender todo. Sobre todo, me hizo poder verme, elegirme y darme cuenta de
que siempre hubo una excusa que poner antes que arriesgarte por mí.
Te solté porque me abracé a mí. ¿Sabes como me di cuenta de
que te solté? Porque te deje de esperar; porque ayer fue domingo y no te
extrañe; porque escuche nuestra banda y sonreí; porque me empezó a dar igual si
elegias a otra persona, con tal de que no vuelvas a buscarme y marearme.
Me di cuenta de que te solté porque las decepciones ya
habían sido muchas, y yo no me merecía nada de eso; pero gracias, porque
encontré la paz que hacia años estaba buscando; porque con vos aprendí, que, si
puedo enamorarme de alguien y que, algún día, todo mi amor va a ser reciproco.
Con vos termine de tocar fondo, pero en ese fondo estaba yo, me agarre de la
mano y subi de un solo salto.
Gracias, con vos aprendí todo lo que sí y todo lo que nunca
más.
Ojalá, vos hayas encontrado la misma paz.
Con mucho amor.
Morena Loncaric
28 de oct., 2024
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