“B. Beach”

 

Me acuerdo la primera vez que te miré, que fui consciente de tu existencia.

Fue una noche en la que no deseaba salir, tenía mucho sueño y me quería ir a dormir; pero no estaba en mi ciudad, si no, en tu pueblo.

Una noche de vueltas, termino en una salida y me di cuenta de que vos existías.

Fue en el momento justo en que me agarraste y nuestras miradas se encontraron, a centímetros una cara de la otra; y yo, con mucha vergüenza, mire para otro lado.

A lo largo de la noche nos seguimos buscando.

Al día siguiente, abajo de un cielo estrellado, me hablaste de vos, de lo que alguna vez fuiste, de lo que sos y de lo que te gustaría ser. Y yo, que no estaba buscando a nadie, empecé a pensarte. Encontré en alguien, un montón de cosas que me gustan a mí.

Al cabo de dos semanas, nos volvimos a encontrar. En el mientras tanto de esos quince días nos hicimos presentes al estilo millennials, que básicos. Pero terminamos concretando el encuentro.

Yo no buscaba nada y vos tampoco; pero algo me dice, que tu mirada de ese domingo a la noche, mientras tomaba un mate, mirando las estrellas y de fondo sonaba esa música que nos gustaba, no decía lo mismo que lo que nuestras bocas expresaban.

Yo no me apuro, ni tampoco le doy mucha vuelta. A esta altura de la vida, soy testigo de que lo que tiene que ser para nosotros, nos encuentra.

Morena Loncaric

18 de feb., 2025

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