Entradas

Mostrando las entradas de febrero, 2021
  Hoy se trata de mí   Acostada en el patio mirando al cielo parece que la vida es mucho más sensible que allá afuera en la sociedad en la que vivimos. Puse un poco de música, contemple la luna, mire las estrellas y cada tanto cerraba los ojos para saber qué tan real es esto. Hoy vi pasar una estrella fugaz, la anteúltima vez que vi una desde mi patio fue hace cuatro años y tenía el corazón tan triste como lo tengo hoy. ¿Será eso de que pensar de mas es la enfermedad terminal de los sentimientos? Hay pocas cosas a las que le tengo tanto miedo como a la idea de que algún día mis sentires se enfríen y me amolde a una sociedad o a un entorno en donde no pueda decir lo que siento, en donde no pueda ser yo. Esta, ahora mismo, es mi versión más mía. Calculo que la esencia del sentir todavía la conservo y por eso me mantengo acá, intentando desestructurarme como me recomendaron. Estoy en el borde de la pileta con una venda en los ojos y en breve me tiro, no sé si hay ...
  A la mierda con el conformismo   Me acuerdo la vez que me dijiste: “Cuanto contenido que te doy”. Es verdad, es que tenes tan buen contenido, y me gustaste tanto que sería egoísta de mi parte privarte de mi lado más humano y no escribirte todo lo que siento por vos. Vos sos algo aparte, vas más allá. Aunque siempre volvamos al mismo gris de siempre que toda la vida odie. Por momentos blancos y por otros negro, pero al fin y al cabo siempre volvemos a la zona de confort del gris que tarde o temprano nos termina rompiendo. Para mí nunca es suficiente. No quiero que sea el último beso, ni la última vez que te veo a los ojos. No quiero despertarme y saber que no voy a poder escucharte reír. Mucho menos quiero dejar de contemplarte en silencio, ahí, justo cuando sos tan vos y no te das cuenta que te miro con tanto amor. Siempre dije que lo que uno hace pesa más de lo que uno dice. Pero mírame, te estoy escribiendo aunque siento que hago todo lo que te plasmo acá. Yo, si...
  Despedida   Deberíamos haberlo dejado en aquel miércoles caluroso, donde me fui caminando diecisiete cuadras mientras todo se inundaba, intentando no mirar para atrás pero con la esperanza de que mágicamente seas vos quien me tocaba el hombro y me dijera: “quédate”. Todo el camino me fui relamiendo los labios con la intención de guardar el que creí que sería nuestro último beso. Para mí, que se despide haciendo todo el ruido, esta hubiese sido nuestra despedida. Yo, yéndome cuando en verdad quería quedarme, y vos, dejándome ir porque así lo deseabas. En él mientras tanto mi corazón ya estaba para el arrastre. No se cómo llegamos a que la despedida se atrase unos días más. En realidad si, fueron mis absurdas ganas de quedarme. Calculo que prefiero quedarme con la última vez que te vi, y no con la manera en la que nos terminamos despidiendo. Me quedo con el atardecer nublado mientras el cielo cambiaba de color y las nubes se movían, con vos de espalda sentado y...
  Terremoto   Yo necesitaba de un meteorólogo que me avise que venias vos. Vino un terremoto y yo no me había enterado, nadie me aviso. Llegaste y me sacudiste, y yo intentando no darle importancia deje que pase. Como si fuera fácil volverse a construir después de que pasa una catástrofe. Cuando te conocí, me di cuenta que en realidad todo lo demás fueron simulacros. Yo estaba más o menos parada, creyendo que podía mantenerme de pie, pero de repente el mundo dio una vuelta de 180º. Vos llegaste y yo empecé a creer de nuevo. Empecé a creer en todo ese montón de cosas que todavía dolían y no quería creer. Te juro que yo no quería, no quería perderme en unos ojos y mucho menos necesitar del ruido de tu risa, pero paso. Viniste, moviste, sacudiste y desacomodaste todo. Tiraste todos mis pretextos que creía tener firme a la mierda y yo me quede ahí, paralizada, contemplando o tal vez admirando. Me quede como me gusta quedarme mirando los atardeceres, con la misma ...
  Creer o reventar   Otra hoja en blanco me espera, queriendo hablar de aquel comienzo que empecé a escribir pero no me anime a compartir. Como si quedar en desnudo fuera algo fácil. Como si los comienzos no tendrían un final también. Mis absurdas ideas que hacía tiempo que no rondaban vuelven a aparecer, y despiertan viejas inseguridades, viejos vicios. Reprimiendo al sentir, intentando no permitir decir palabras de mas, hechos que condicionen o me dejen expuesta. Como si mis ganas no fueran tan grandes como pagar un pasaje e ir a donde sea, con tal de que estés vos. Así de absurdo es empezar a sentir. Que impotencia, que bronca, ¿te das cuenta? La sociedad nos convirtió en sentir tristeza cuando el corazón empieza a tambalear. Que garrón. Ni idea que dice esta hoja en blanco con un par de garabatos. Ni idea que siento. ¿La verdad? No quiero sentir. Que quilombo. Busco esconder que verte a los ojos en realidad es estarte mirando, admirando, en silencio, con mi l...
  Fechas de vencimiento   Si, seguro que tener la capacidad de no sentir con intensidad o no encariñarse rápido te evita mucho sufrimiento. Pero no soy de esas personas, y no creo nunca poder serlo. En realidad, no quiero serlo. Sentir mucho te trae las mayores alegrías, y también los dolores más fuertes de pecho-corazón. Yo no me arrepiento de nada, pero mucho menos me arrepiento de todo lo que me causo dolor, en el momento dolió sí, pero no hay nada más lindo que sentir que estas viva. Y mierda que vale la pena estar viva. No me privo de quererte, aunque en el fondo me rehusé a hacerlo porque mi sexto sentido dice que esto también tiene fecha de vencimiento. Solo me arrepiento de no poder disfrutarte en el mientras tanto como me merezco, pero como dije anteriormente, esto corre a cuenta mía. No hay nada más feo que saber que mereces disfrutar de algo y no permitírtelo. Mientras mi cabeza flota, con muchos pensamientos que la bombardean y ninguno de esos hace un...
  Los ojos cada tanto pierden su magia   Suena la canción “Angels like you” de fondo, y me parece bien estar hecha un bollito en la cama con los ojos un tanto hinchados. A veces me permito tomar estos días y dejar de caretearla de que “todo está bien”. Hoy no está todo bien, y es más, hace días que tal vez no lo está. Adentro llueve y todo se inunda, no sé cuándo va a parar. Abro la puerta y dejo que pase, abrazo la tristeza y se queda a mi lado. “Está bien”, me repito una y otra vez. Está bien que pase, que se quede y si quiere que te abrace. Está bien sentir. Me echo la culpa por dejar que todo se eche a perder siempre. Tenes razón, es mi culpa. Acepto la idea de que hace rato el brillo de mis ojos no está y se encuentran vacíos. “es algo que podía pasar”, me digo a mi misma para consolarme. Pero la verdad, que para mí, quien sabe encontrar el lenguaje en la mirada, y con lenguaje me refiero al corazón, no hay nada más triste que ver unos ojos perdidos. La real...