Despedida

 

Deberíamos haberlo dejado en aquel miércoles caluroso, donde me fui caminando diecisiete cuadras mientras todo se inundaba, intentando no mirar para atrás pero con la esperanza de que mágicamente seas vos quien me tocaba el hombro y me dijera: “quédate”.

Todo el camino me fui relamiendo los labios con la intención de guardar el que creí que sería nuestro último beso.

Para mí, que se despide haciendo todo el ruido, esta hubiese sido nuestra despedida. Yo, yéndome cuando en verdad quería quedarme, y vos, dejándome ir porque así lo deseabas.

En él mientras tanto mi corazón ya estaba para el arrastre.

No se cómo llegamos a que la despedida se atrase unos días más. En realidad si, fueron mis absurdas ganas de quedarme.

Calculo que prefiero quedarme con la última vez que te vi, y no con la manera en la que nos terminamos despidiendo.

Me quedo con el atardecer nublado mientras el cielo cambiaba de color y las nubes se movían, con vos de espalda sentado y yo yendo al lado tuyo porque así lo quería. Con el ultimo reflejo de los dos en la ventana. Ya sabes, me encantan los reflejos.

Prefiero quedarme con la intensidad que me genera el atardecer y no con lo estropeado que esta esté corazón.

Al final, la despedida fue más tuya que mía. Créeme que cuando me voy hago mucho ruido, supongo que fuiste vos quien me dejo ir.

 

Morena Loncaric

15 feb, 2020

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