Todavía mucho y con toda el alma
“Estas
tomando buenas decisiones”, me dice mi mamá y yo sonrió con poca fuerza
queriendo afirmar lo que ella me dice. Internamente pienso, si supieras lo que
me duele, solo me abrazarías y no habría palabras.
De todas
maneras, mamá me sabe leer; siempre tuvimos el poder de ver a los ojos, que no
es lo mismo que mirar. Entonces, en cualquier momento del día, viene y me
abraza, y yo, me desplomo. Me desplomo encima de cualquiera que me sostiene un
poco en sus brazos, porque siendo sincera, no tengo fuerzas.
Adentro mío
se siente un vacío, esta todo hueco, inundado y aunque intento convencerme de
que esto es lo mejor, como me doles.
Es que ya
es tarde para volverte a buscar, ya me admitiste tener otro amor y contra eso
no hay remate; porque si bien soy franca con mis sentimientos y ahora
internamente todo está roto, el tiempo me enseñó a quererme -aunque sea un
poquito- para quedarme en los lugares en donde me sepan elegir. Y es que
entiendo la confusión, pero también creo en que cada uno elige, y ahí entro yo:
prioridad, no opción.
Esta
batalla entre el corazón y la cabeza, a veces siento que me va a matar. El
primero, saldría corriendo a decirte a cada segundo que te extraña, que
vuelvas, que te quedes. El segundo, ya entendió que lo pedimos muchas veces y
nunca fuimos quienes quisimos irnos, ni mucho menos quienes dudamos. Después de
tantas veces de hacerle caso al primero y que no funcione, tengo que probar con
el segundo.
A esta
altura del cuento, ya entendí, que la paz se alcanza alejándose de guerras
innecesarias.
Y nosotras,
-con mucha suerte- en una de esas, si el mundo gira más despacio, alguna vuelta
nos junte otra vez; pero mientras tanto, nos tengo que dejar ir.
Al final de
esta nota, también termino ganando el corazón.
Morena Loncaric
14 de oct., 2024
Comentarios
Publicar un comentario