El arte de saber cicatrizar en silencio

 

Si buscas leer un texto que hable de dolor, acá no lo vas a encontrar.

Es que hace tiempo que la vida no me duele, hace tiempo que miro el día a día con ojos de esperanza.

Hace un tiempito que me empecé a ver, debe ser eso.

Cuando decidís que la energía tiene que estar puesta en vos, no hay nadie que te mueva la estantería.

Y es que cuando las metas están claras, cuando empezas a vivir la vida que soñas, el foco esta puesto ahí; y entendes que muchas veces el querer no es suficiente; que elegir irse es elegirte.

Volver al lugar de reflexión, volver a uno, porque a veces, los sueños también atropellan, a prueba y a error.

Ver ojos de tristeza y querer devolverles el brillo o llenarlos de besos, o las dos a la vez.

Sonreírle al proceso, al resultado que llego después de tanto tiempo de trabajo. Sentir que el camino realmente valió la pena, y que aquella vez que mire al cielo, con lágrimas en las mejillas, suplicando – a vaya a saber quien- que este dolor ya no exista, hoy ya no está.

Enamorarse de la paz que me da enfocarme en mí, enamorarme de mi soledad y elegir personas que me hacen sentir igual o mejor que cuando estoy sola.

Al fin de cuentas,

ni más,

ni menos,

que el arte de saber cicatrizar en silencio.

Morena Loncaric

30 de mar., 2025

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