No te puedo
perdonar
Ahora no te puedo perdonar, antes me tengo que perdonar a mí.
Ya no encontré excusas para justificar tu miseria.
Acepto las consecuencias porque sabia que vos ibas a ser la
causa de todo esto y, sin embargo, te deje entrar, hacer y deshacer como
quisiste, todas las veces que pudiste; y eso, fue culpa mía.
Porque yo sabia lo mucho que soy y lo poco que vos me podías
dar, fue mi manía de querer salvar personas que no saben amar, que no saben
amarme y que termino demostrando, una vez más, que tengo que trabajar el amor
propio.
Acá va mi lección, me tengo que perdonar haberte dejado hacerme
sentir como si no valiera nada, como si mi valor dependiera de que tus ojos -un
día de suerte- puedan, sepan y aprendan a verme con amor, amor que me tengo que
saber dar yo.
No te puedo perdonar, porque en mi calendario no hubo días,
ni horarios, para estar arrollada en la cama llorando, preguntándome el por qué
de sentirme así.
No te puedo perdonar porque mi mama, mi hermana y mis
amigas, no estaban tranquilas yéndose de casa y sin saber de mí.
No te puedo perdonar porque tengo que perdonarme a mí, te
di el poder de casi todo y no desaprovechaste ni una oportunidad para demostrarme que
realmente tus “te amo” no eran más que palabras.
Dicen que la miseria ama la compañía, tal vez fue eso.
No te puedo perdonar porque ahora me toca a mi todo y a vos
nada. Y si después de esto, ya no queda nada de nosotras (porque lo que queda
es mínimo), entonces voy a volver a mirar al cielo y agradecer, porque, al fin
y al cabo, yo tanto y vos tan poco.
Este momento de mi vida se llama me toca a mí, ya no tenes
lugar.
Morena Loncaric
11 de dic., 2024
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