En mi cajita de los “ojalá”

hay una vida con vos

 

Y es que todos los días le esquivo a mi esencia, entonces miro de reojo a las notas queriendo huir de mí, de vos, de nosotras.

Es que mis notas siempre se terminan tratando de vos, y yo quise prometerme no volverte a escribir.

Y después de un mes, de una montaña rusa de emociones, donde creí ya no quererte en mi vida, por lo menos ahora, nuestra banda nos vuelve a encontrar. Y te juro que no era una excusa para aparecer de nuevo, solo era un cierre de todo aquello que se murió en intentos. Pero entonces, nos encontramos, siempre nos terminamos encontrando; me cuesta un poco entender que es lo que quiere esta vida de nosotras, si sabemos que ahora no es nuestro momento. Mi miedo más grande es que gastemos todas nuestras oportunidades y que esa ilusión que nació en nuestra despedida, de encontrarnos en un futuro, no sea para nosotras.

Te puedo escribir mil notas, pensar en todas las canciones y elegirte en todos los días del resto de mi vida, es que, aprendí a amarte sin “peros”, yo tanto y vos tan poco. A veces, doy vueltas y pienso porque sigo acá, pero al final del día, una señal tuya, me cambia todo y me hace quedarme, aunque sea cinco minutos más.

A esta altura creo que, si el amor es algo, son dos buscando la forma de no soltarse. Pero la realidad es que también, a esta altura, yo ya no se mucho de la vida por eso es que, aprendí a extrañarte de la manera mas callada que puede existir.

Al final, Mario Benedetti tenía razón cuando escribió: “Nada mas doloroso que el silencio entre dos personas que se aman separándose, porque una no supo ordenar sus prioridades y la otra tuvo que elegir el amor propio”.

 

Morena Loncaric

25 de nov., 2024

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