Fantasma
Hace tiempo
tengo la mirada vacía, el brillo que transmitía se fue y solo son ojos de
súplica pidiendo ayuda a no se quien para que la tristeza que siento se vaya.
Todos los días,
me pongo los auriculares y solamente pienso en qué momento me deje tanto como
para llegar a tocar fondo, una vez más.
Volví acá,
al lugar que fue refugio en mis tiempos de tempestad, me admití estar rota y
deje de querer estar bien para el resto; no está todo bien, no estoy bien,
aunque quiera estarlo. Este vacío interno, este fantasma que me siento, estando,
pero a la vez no, como si estuviese flotando y solo veo a una persona triste
caminando y haciendo como si nada, como si todo, como sí que se yo, no sé nada.
Adentro llueve,
afuera también.
¿A dónde vamos
cuando no sabemos que queremos?
¿A dónde vamos
cuando ya no sabes cuál es tu hogar?
¿A dónde vamos
cuando nos perdemos?
Me siento y
solo escucho los pálpitos de mi corazón, no son igual que siempre, son más
fuertes y lentos, como si estuviesen pegando un último grito de auxilio. Ya se corazón,
ya sé que doles, me doles, pero no sé qué hacer con tanto y con tan poco.
Tal vez
este fondo es el último grito para que, de una vez por todas, pueda soltar todo
aquello de lo que no tengo control. A esta altura ya entendí, de la peor
manera, lo que está fuera de nuestro control tiene que estar fuera de nuestra
cabeza (y del corazón, también).
Tranquilo corazón,
tus ojos ya van a volver a brillar.
Morena Loncaric
6 de sep., 2024
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