En la soledad

 

Entonces una vez más pido que se vayan, que me dejen sola porque es lo que mejor me sale. Aprendí a estar sola y me cuesta mucho compartir esta soledad.

Me tomo el tiempo después de catorce días de llorar. La última vez estaba arriba de un auto haciéndole la segunda a mi hermana mientras ella estaba en un departamento y ya hacia cuarenta minutos que la estaba esperando con un poco de frio en el Twingo, fue entonces cuando las lágrimas empezaron a caer y cada vez lo hacían con más fuerza y yo cerraba los ojos y cada tanto miraba para arriba – pidiéndole a vaya a saber quién- que lo que sentía deje de doler o de invadir, ya hace rato que ni siquiera sé que siento. Asique si, tache los días como los presos y en el día catorce una vez más llore.

De los siete días de la semana aunque sea tres le pido a mi mama que se vaya y me deje sola, a mi hermana mucho no se lo tengo que pedir porque hace rato que ya no suele habitar por estos pagos y me parece bien, crecer es abrir las alas y animarnos a lo desconocido.

Hace una semana que mi papa mucho no me habla o mejor dicho: no me habla. Creo que está dolido porque mi mama camina de la mano con otro hombre que no es el, en su dolor calculo que confundió las cosas y caí yo en la volteada; decido ponerme en sus zapatos y entender que a mí tampoco me agradaría que al amor de mi vida hoy la toquen otras manos asique le doy su tiempo. Esto también va a pasar, pa. De todas maneras extraño escuchar tu voz, poder darte un abrazo y un poco duele que no respondas a mis “Te amo”.

En cierto punto deje de esperar, sé que es difícil pero ya nada me sorprende y realmente entendí que no hay nada que yo misma no pueda darme. Creo que de la soledad rescatas eso: una vez que aprendes a estar sola, a disfrutarte, no hay nadie que te toque el ojete. Porque a partir de ahí elegís con quien compartir esa soledad. Asique si, extraño un montón de cosas pero ya no las espero porque mucho tiempo estuve en ese lugar y deje de avanzar.

Qué se yo, el corazón ya me dolió y se desilusiono bastante como para no soportar otro desgarrón.

Al fin y al cabo capaz que no soy más que eso: mi soledad y un par de sonrisas rotas que aprendí a regalar.

 

Morena Loncaric

29 jul, 2021

 

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog