Mi turno ya paso

 

Me desespera ver la hoja en blanco y que no me salga escribirte todo lo que siento, todo lo que venía pensando en el auto. (Estoy tan cansada de pensar-te)

Te siento y te pienso.

Te pienso y te siento.

Te siento pensando, y te termino escribiendo.

Calculo, espero y anhelo que sea mi última carta.

En los momentos de tristeza es donde más acepto la derrota y decido irme. Aunque siempre me cueste, creo que es momento de irme.

No hay momento en que me quiera menos como cuando priorizo a alguien más, como cuando muevo todas las fichas y abro todas las puertas de mi vida porque tengo ganas de que entre en ella. Esto es culpa mía, por precipitarme y apostar.

Y mi poco amor propio se va con esos intentos, en donde no veo respuestas, en donde quien muestra las cartas soy solamente yo. Como si no te estuviese pidiendo a gritos una señal, una palabra o lo que sea que te salga y me haga encontrar el eje de donde estoy parada.

Yo te escribí, y vos no supiste leer.

Te hable, y no me supiste responder.

Te mire, y no supiste verme.

¿No supiste o no quisiste? Capaz un poco de ambas, pero eso te lo dejo para que lo pienses vos. Total, no hay nadie más cobarde que el que quiere y no mueve. No hay nadie más tibio que el que deja que las cosas pasen. Y yo estoy pasando, y no suelo volver. Tampoco quiero volver. Por eso analizo tanto las jugadas, por eso amago tanto: porque cuando me voy lo hago por completo, y en ese momento ya es tarde para las respuestas, o por lo menos para mí, ya es tarde. Siempre me enseñaron que el tren pasa una vez en la vida. Blanco o negro, la gama de los grises nunca me gustaron. Te hace bien o mal, y hace tiempo decidí que si no me suma tampoco me tiene que restar.

Mi turno ya paso, y si en verdad queda algo, el momento es ahora. Hoy, no hay después.

 

Morena Loncaric

30 en, 2021

Comentarios

Entradas más populares de este blog