En la incomodidad de
una sociedad
Hace trece años que no me siento cómoda con mi cuerpo.
No sé bien cuál de todos fue el primer comentario, tengo muchos
recuerdos que me llevan a saber el porque arrastre y cargo hasta hoy en día un
peso que jamás debió haber estado.
Perdón por mi brutalidad del comienzo de esta nota, pero la
verdad es que estoy cansada de vivir bajo la exigencia mía y de la sociedad.
Toda mi vida permití que digan y opinen lo que quieran sobre
mi cuerpo, como si no me afectaría. Como si hoy, con 21 años no me pesara tanto
desnudarme, ponerme una bikini o mirarme al espejo.
Permití que mis primos me digan “gorda”, que mis compañeros
de la escuela se burlen de mí, y hasta llegue a salir llorando del consultorio
de mi pediatra con tan solo 11 años porque: “Morena, ¿vos no te miras al espejo
y te das cuenta que estas gorda?”. Así, con esas mismas palabras, diez años
después la frase resuena tal cual ella la emitió desde su boca.
Tengo la imagen mía, saliendo llorando del consultorio y mi
papa esperándome en la sala de espera; en tres meses baje 8 kilos: iba a la
escuela, a una academia de inglés, a baile y empecé hockey. Tenía 11 años y
probablemente ya me habían dicho más veces “gorda” que “linda”.
No busco que me tengan lastima, no busco siquiera compasión.
Solo quiero poder entender en que momento de la vida se permitió opinar sobre
la otra persona, en que momento surgió ese derecho de decir palabras que con el
tiempo siguen doliendo de la misma manera.
Y si bien, la frase trillada: “no sos vos, es la sociedad
que es una mierda” se repite en mi cabeza, no alcanza. No alcanza siquiera
haber ido a la psicóloga, no me alcanza que quienes me rodean me digan que tan
linda les parezco, no me alcanza. No me alcanza porque inculcaron en mí un
miedo que intento sacar hace tanto tiempo. Un miedo que me privo de salir a
lugares, de usar ropa o de disfrutar tantos momentos.
Y estoy cansada, y no encuentro otra manera de sacar este
enojo que no sea escribiendo.
Estoy harta de no sentirme cómoda, de no aceptarme, de no
gustarme, de sentirme menos todo el tiempo. Estoy cansada de verme con ojos
tristes, de que me cueste mirarme al espejo.
Y estoy, totalmente negada a seguir escribiendo con
lágrimas. Me canse.
Me canse de vivir en una sociedad donde lo primero que se
impone es un estereotipo de mierda, en vez de imponer el amor y la aceptación,
el hacer sentir a la otra persona como si fuese la más hermosa del mundo.
No quiero aceptar que la vida sea una pantalla de fotos
donde uno sea aceptado por su físico, como si lo que tiene adentro no vale de
nada. No quiero.
Y la verdad es que todo esto no sé cómo se soluciona.
Solamente se, que después de trece años no es la vida que deseo seguir
teniendo. No sé cómo se saca este miedo, esta inseguridad e incomodidad, calculo
y espero que tarde o temprano se va a ir pero en el mientras tanto pesa, y pesa
un montón.
Pero si se, cuáles son mis principios y cuanto me enseño
esto, sobre el cuerpo jamás se opina más que para decir cuan hermoso esta. La
negatividad nunca nos llevó a ningún lado más que al sufrimiento de frases y
hechos que nuestro cerebro no para de reproducir.
Acordate: antes de mirar la paja ajena, mírate a vos que tan
completx estas.
Morena Loncaric
11 en, 2021
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